8 de agosto de 2009

Un toque de canela

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18 de diciembre de 2008

Signora Bovary: imágenes y música

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5 de diciembre de 2008

Juicio contra Flaubert

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uando apareció la obra Madame Bovary, Francia entera se escandalizó. ¿Cómo se permitía que aquel Flaubert publicara la vida licenciosa y disparatada de 'esa' mujer?¿Podía convertirse una 'cualquiera', una mujer sin principios morales en heroína de una novela?

En realidad, los que la censuraban se comportaban como ella misma: creían que lo que leían era verdad y no sabían distinguir entre la ficción y lo real.

"Una novela, ¡y qué novela! La más imparcial, la más leal" son palabras de Baudelaire sobre Madame Bovary, en la revista L'Artiste (1857).

Él es el primero, y durante bastante tiempo el único, en afirmar que la dimensión moral del texto es secundaria, que la obra de arte debe justificarse por sí misma, lejos de cualquier otra consideración. En el Prólogo, al hablar de la heroína, reconoce que tiene «todas las gracias del héroe», «sublime en su especie, en su pequeño mundo, frente a su pequeño horizonte». Se pregunta qué es lo que la absuelve.
Y la respuesta: «Emma Bovary persigue un ideal».

En esto la francesa y decimonónica Emma Bovary se acerca, literariamente, a Don Quijote, español y del siglo XVII. Y esta búsqueda de ideal los hace universales y Bovary y Quijano caminan en post de aquello que han leído en los libros: un mundo de fantasía, que los hace diferentes al resto de sus congéneres, que se conforman con lo que la prosaica realidad les ofrece.

2 de diciembre de 2007

El principito (leído por A. Marsillach)

28 de octubre de 2007

La Bruja de Portobello (montaje de imágenes)

16 de octubre de 2007

La cabina



Argumento: Un ciudadano común entra a una cabina telefónica, cuando termina de hablar y quiere salir, se da cuenta de que es imposible abrir la puerta. Al parecer se ha bloqueado. Empieza a pedir ayuda a los que esperan su turno, pero nadie consigue destrabar la puerta.
El hombre se desespera, grita, araña, golpea, pero todo en vano.
De pronto, parece que llega una ayuda: una grúa de la compañía telefónica que levanta la cabina. Pero... no todo es lo que parece, y lo que se presentaba como una ayuda puede ser el principio de otra pesadilla.

Ficha técnica:

Dirección
Antonio Mercero
Producción
José Salcedo
Guión
José Luis Garci
Antonio Mercero

Música
Alfonso de Vilallonga
Fotografía
Federico G. Larraya
Reparto
José Luis López Vázquez
José Miguel Aguado
Mariano Banderas
Agustín González
Blaki

Datos y cifras
País(es)
España
Año
1972
Género
Drama
Duración
35 minutos

Crítica:
Según la crítica especializada este corto, "bajo la apariencia surrealista, representaba la parálisis que padecía la sociedad de entonces ante la opresión en que vivía el país, representada por aquella cárcel en forma de cabina telefónica (el mensaje profundo parece que no fue entendido por las autoridades franquistas y el estreno se produjo en televisión sin problemas)".
Para cierto crítico francés, sin embargo, la idea que subyace en La Cabina es religiosa y que el helicóptero que sobrevuela la Cabina sería la representación del mismísimo Espíritu Santo.
Sin embargo, el mismo Mercero, al ser preguntado sobre qué querían hacer con La Cabina comentaba que tanto él como Garci sólo pensaban en hacer una película de terror mezclado con algo de ciencia ficción y que, en ese momento, y pese a que se daban cuenta de que habría múltiples lecturas, no tenían ningún propósito político ni religioso.

19 de septiembre de 2007

Juan Nadie (MEET JOHN DOE)



Frank Capra dirigió esta película en 1938, los papeles principales estaban a cargo de Gary Cooper como John Doe (Juan Nadie) y Barbara Stanwyck como la combativa periodista An Mitchell.

El tema está ambientado en la misma época del rodaje: los EEUU de preguerra. D.B. Norton, financiero y rey del petróleo, se hace cargo de un periódico, despidiendo a buena parte de la redacción. Uno de sus miembros, la brillante periodista Ann Mitchell, escribe un artículo de despedida que firma como "Juan Nadie", en el que amenaza con tirarse de la torre del Ayuntamiento como protesta por esta y otras injusticias cometidas. El artículo causa sensación y todo el mundo quiere conocer al presunto suicida. Ann da rostro a su personaje y presenta a un antiguo jugador de béisbol como si se tratase del hombre en cuestión. Este jugador se presentará ante el mundo bajo el nombre inventado por la periodista y sus críticas (escritas por ella) harán tambalear la sociedad. Los más miserables, los que nunca opinaron en público, los que no tenían voz, de pronto se ven reflejados en ese 'Juan Nadie'. Todos son Juan Nadie. El periodismo ha creado un ente, un ser ficticio, tan irreal que puede ser cualquiera, siendo 'Nadie'.
¿Qué sucederá cuando esta masa descubra que el original Juan Nadie es un fraude, una mentira y que todos han sido manejados por una periodista ambiciosa?